La clientela del Barclay Bar es de lo más representativo de Nueva York: hombres de negocios que se aflojan la corbata tras un largo día en la oficina, parejas que toman un aperitivo antes de salir a vivir la noche, turistas que se toman un descanso en pleno frenesí consumista de la Quinta avenida... El local tiene una carta de vinos con veinte variedades que se sirven por copas, y los barman preparan los cócteles de cada temporada bajo la atenta mirada de los clientes. Las noches de lunes a viernes, el arte de la guitarra clásica crea un oasis de tranquilidad en medio del bullicio de la gran ciudad.